Constitucional

¿Hábeas corpus a favor de una rata?

Es bien conocido que -conforme el artículo 200° de la Constitución- el proceso de hábeas corpus busca proteger el derecho a la libertad individual de personas naturales frente a vulneraciones o amenazas al mismo.

Sin perjuicio de ello, en ocasiones tal proceso ha sido iniciado a favor de personas jurídicas, para proteger su derecho a la libertad de tránsito (Resolución recaída en el Expediente N° 1509-2011-PHC/TC).

No obstante, un caso particular se evidenció en el año 2000, cuando se presentó una demanda de hábeas corpus a favor de una rata. Los hechos pueden desprenderse de la Resolución recaída en el expediente 2620-2003-HC, consistiendo en lo siguiente:

  • Cerca a la puerta principal de la Presidencia de la Sala Superior Mixta Descentralizada de Tumbes, el demandante colocó una rata dentro de una jaula metálica a la que le puso por nombre “Rata Presidente”, adhiriendo a dicha jaula un cartel en el que decía “Jaula para encerrar a la rata Presidente de la Mafia en Tumbes y a sus Mag. y Fisc. Cómplices que siguen despachando en provincias”.
  • Ante ello, el Presidente de la Sala Superior Mixta Descentralizada de Tumbes, a sentirse aludido, ordenó a la policía que se lleve a tal rata.
  • Frente a ello, el demandante expresó (entre otras cosas) que temía por la vida e integridad de su rata, por lo que la misma le debía ser devuelta, además de ponérsele bajo el cuidado de un veterinario hasta que se defina su situación jurídica.

Tal demanda fue denegada en primera instancia puesto que las acciones del demandante afectaban la dignidad de los magistrados, siendo el actuar del Presidente de la Sala, correcta y conforme a sus atribuciones, por lo que no se evidenciaba vulneración ni amenaza a la libertad personal del demandante. Este pronunciamiento fue finalmente confirmado en segunda instancia.

Cuando la controversia llegó a conocimiento del Tribunal Constitucional, tal colegiado no solo declaró infundada la demanda por ser un despropósito jurídico, sino porque el petitorio “[…]  representa […] una falta de respeto a la majestad de quienes administran justicia”.

Pero no solo ello, sino que el supremo intérprete de la Constitución tomó en consideración la condición de abogado del demandante y su evidente temeridad procesal remitiendo las copias de la sentencia a la Presidencia de la Corte Superior de Justicia de Tumbes, al Ministerio Público y al Colegio de Abogados de la misma localidad, a fin de que procedan conforme a sus atribuciones en aplicación de las normas entonces vigentes.

Tal resolución declaró infundada la demanda, no obstante, si se hubiera resuelto con la normativa actualmente vigente (artículo 5° del Código Procesal Constitucional) la misma se hubiera declarado improcedente al no estar referido al contenido constitucionalmente protegido de la libertad personal, no aplicable a ratas.No obstante, si bien no existe un derecho fundamental a la libertad e integridad personal de las ratas, en los últimos años hemos sido testigos de una evolución en el derecho, en lo concerniente al trato que se les debe dar a los animales, libre de crueldad, lo que podría llevarnos a la idea de que en el futuro se pueda reconocer tal derecho a los animales en general.

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