Justicia Militar

Un caso de traición a la patria: Grau Vs. Prado

En el Perú, cada 8 de octubre recordamos la figura don Miguel Grau Seminario, almirante de la Marina de Guerra del Perú, diputado por Paita y quien fuera elegido -póstumamente- como el peruano del milenio.

Si bien el 8 de octubre de 1879 encumbró a Grau como un héroe y modelo de vida, doce años antes había sido procesado ante la Justicia Militar como traidor a la patria. Para explicar esto me valdré del valioso texto Retórica Forense de Miguel Antonio de la Lama, reimpreso el 2015 por el Centro de Altos Estudios de Justicia Militar.

1. El contexto: defensa naval contra España

Para comprender mejor la controversia referida a nuestro héroe, hay que situarnos en 1866, año en el que Mariano Ignacio Prado era jefe de gobierno del Perú, país que afrontaba los ataques de España vía marítima.

En tal marco, Prado había impulsado -junto con Chile- una alianza para hacer frente a tales ataques. Asimismo, consideró que una adecuada defensa debería implicar también el atacar las posesiones españolas en Cuba, Puerto Rico y Filipinas (Milesi, 2017). No obstante, según su parecer, los marinos peruanos no se encontraban en condiciones para ello, por lo que buscó el apoyo de marinos extranjeros, contratando -finalmente- al comodoro John Tucker, quien había sido parte en la guerra de secesión norteamericana.

2. Medidas adoptadas por el jefe de gobierno y respuesta de Grau

Esta decisión fue comunicada por Prado al jefe de la Escuadra y al comandante del Independencia, quienes se encontraban en Valparaíso, Chile, bajo los siguientes términos:

Guiado el Gobierno por el deseo de hacer a España la única guerra posible en las actuales circunstancias, esto es, la guerra marítima y a la larga distancia; convencido de que por más acreditado que fue el valor de nuestros marinos, no era suficiente para revestirlos de las cualidades que son indispensables para conducir expediciones lejanas y peligrosas; teniendo en cuenta que esa escuadra es la que estaba llamada a sostener la honra, la dignidad y los derechos no solamente del Perú sino de la América entera; que en ella estaba cifrado el porvenir de un continente, resultando de ahí el imperioso deber en que se hallaba el Gobierno de sacrificar cualquiera [sic] susceptibilidad de nacionalismo con el objeto de conseguir el gran fin que tenía en mira, para lo cual era necesario confiar la escuadra a un Jefe de acreditada experiencia; y recordando lo que había sucedido en la gloriosa guerra de independencia, durante la cual si bien las repúblicas americanas contaban con oficiales distinguidos de marina, llamaban al servicio a otros que estuviesen amaestrados por la práctica; el Gobierno, repito, no vaciló en procurarse los servicios de un Comodoro americano dotado de las cualidades que requería el alto puesto que se iba a confiar y que al efecto fue buscado y solicitado con ardoroso empeño. Este fue el Comodoro don Juan [sic] R. Tuker, a quien el Gobierno confió la clase análoga de Contralmirante. (De la Lama, 2015, pág. 329)

Esta misiva ameritó una respuesta conjunta de los oficiales de la Marina de Guerra del Perú, entre los que se encontraba Miguel Grau, entonces a cargo de la corbeta Unión, mostrando su total rechazo e indicando su renuncia en caso se persistiera con tal decisión.

Estas fueron parte de las duras palabras de Mariano Ignacio Prado a la capacidad de los oficiales de la Marina de Guerra del Perú y que ameritó la contundente respuesta de Grau y otros oficiales:

“[…]l imperioso deber en que se hallaba el Gobierno de sacrificar cualquiera [sic] susceptibilidad de nacionalismo con el objeto de conseguir el gran fin que tenía en mira, para lo cual era necesario confiar la escuadra a un Jefe de acreditada experiencia; y recordando lo que había sucedido en la gloriosa guerra de independencia, durante la cual si bien las repúblicas americanas contaban con oficiales distinguidos de marina, llamaban al servicio a otros que estuviesen amaestrados por la práctica; el Gobierno, repito, no vaciló en procurarse los servicios de un Comodoro americano dotado de las cualidades que requería el alto puesto que se iba a confiar y que al efecto fue buscado y solicitado con ardoroso empeño. Este fue el Comodoro don Juan [sic] R. Tuker, a quien el Gobierno confió la clase análoga de Contralmirante.”

3. Grau Vs. el jefe de gobierno

Esta respuesta que fue tomada de la peor forma por el presidente peruano Mariano Ignacio Prado, quien impulsó el establecimiento de diversas medidas contra los oficiales “rebeldes” (incluyendo a Miguel Grau), como el inicio de un proceso ante la Justicia Militar y su encarcelamiento en la isla San Lorenzo.

El proceso demoró muchos meses y captó la atención de la población peruana, la cual consideraba a muchos de estos oficiales como héroes por su desempeño en los enfrentamientos contra España y que permitieron la consolidación de la independencia.

4. Defensa jurídica a favor de Grau

Aquí, quiero determe y precisar los alcances de una joya de la retórica jurídica. Me refiero a los alegatos del abogado defensor de Miguel Grau (Luciano Cisneros), en la audiencia de 1967, de la cual podríamos obtener una cátedra de defensa jurídica.

El abogado de Grau -quien ya para entonces tenía notoriedad política-, durante casi toda la audiencia se refiere al presidente Prado como “el dictador”, ello sin dejar de hacer uso de buenas formas.

De la lectura del texto de la Lama, queda claro que este abogado mostraba una gran confianza de que Miguel Grau sería absuelto. Y esto obedecería a la existencia de un clamor popular para que se absuelva a estos oficiales procesados, lo que motivó que el proceso contra Grau se viera de manera privada, llegando a instalarse el Tribunal en la Isla San Lorenzo.

Este contexto de respaldo popular a favor de Miguel Grau hizo que las referencias de la defensa jurídica también apelaran a consideraciones políticas, tal cual se puede evidenciar en la siguiente síntesis:

* En lo que se refiere a la insubordinación:

  • La misiva del presidente Prado informando de la contratación del comodoro Tucker no equivale a una designación conforme a las formalidades de las normas navales, por lo tanto no había una orden que cumplir.
  • La misiva fue realizada en el plano de la amistad, por lo que la respuesta de Grau y el resto de los oficiales fue realizado en el mismo tenor.
  • Nunca se desobedeció a Tucker. Es más, con la llegada de este, se dejó el cargo y fueron los sucesores quienes tendrían que haber cumplido las ordenes del comodoro.

*Sobre la traición a la patria

  • Es una grave afrenta contra Miguel Grau el procesarlo por traición a la patria, a pesar de que es alguien que siempre ha resguardado los intereses de la nación.
  • Uno de los puntos fundamentales es apelar al principio de presunción de inocencia, puesto que el fiscal no aportó prueba alguna de la culpabilidad de don Miguel Grau.
  • El abogado hace una lectura de la carta de Prado, donde se evidencia los términos evidentemente peyorativos que usa en contra de los oficiales de la Marina de Guerra.
  • Se critica la estrategia de defensa atacando los bienes de España.
  • La designación de Tucker implicó la renuncia del almirtante chileno Blanco, a quien nunca se le procesó en su país.
  • Se justifica la respuesta de rechazo de Grau. Si bien era comprobada la solvencia marina de Tucker, no tenía la capacidad del uso de la diplomacia, cualidad esencial para un alto oficial de la marina y estratégico para la guerra. Tampoco tenía amor a la patria, lo cual es un requisito indispensable para comprometer a “todos los hombres de bien”, lo cual es acreditado por la historia.

5. Victoria de Grau contra Prado en el caso y la historia

Finalmente, Miguel Grau fue absuelto y doce años después moriría de forma heróica, reconociéndosele como héroe nacional y más de cien años después, como el peruano del milenio.

Por el contrario, el presidente Mariano Ignacio Prado sería reconocido como uno de los más grandes traidores de la historia del Perú.

6. Conclusiones

Grau es un modelo de vida, sin duda. Alguien a quien la adversidad le permitió formar su gran carácter y quien nos mostró que tanto en la victoria (caso de la esta nota), como en la derrota (en 1879) se puede demostrar hidalguía. No obstante, el caso de su procesamiento por traición a la patria me permite identificar algunas ideas fuerza, que paso a exponer a modo de conclusiones.

Primero.- El peso de la opinión pública en el desarrollo de los procesos y eso es importante porque varias de nuestras constituciones precisan que no solo el poder, sino que la Justicia emana del pueblo.

Segundo.- Que la presunción de inocencia viene siendo una garantía judicial histórica con mucho peso en la determinación de responsabilidades y sanciones en todo fuero.

Tercero.- La defensa técnica no tiene por qué dejar de lado las buenas formas. Asimismo, un buen litigante no tiene la necesidad de recurrir a términos rebuscados para realizar una adecuada defensa a favor de sus patrocinados.

Cuarto.- Hay ocasiones donde la defensa técnica debe apelar también a consideraciones políticas.

7. Trabajos citados

De la Lama, M. A. (2015). Retórica Forense. Lima: Centro de Altos Estudios de Justicia Militar.

Milesi, S. (2017). Un Episodio del Comandante Grau durante la Guerra Contra España. Revista de Marina, 50-53. Recuperado el 8 de octubre de 2020.

* Imágenes: Andina.pe y Repositorio Institucional de la PUCP.

San Miguel, 8 de octubre de 2020.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: